26 Ene

– De la pág. 52 a la 58 –

Los padres de nuestro protagonista se preguntan muchas cosas. Pero lo que más se preguntan es: ¿Que pasó en realidad? Todo el mundo dice lo mismo, que fué un accidente. Pero no tiene lógica… ¿Y las marcas de la espalda? No coinciden con nada. Quieren preguntárselo pero no saben cómo sacar el tema… Piensan que lo mejor es dejárselo a la psicóloga…

PROTAGONISTA

Ha terminado comiendo lo de siempre, comida que para él no sabe a nada, comida que el nombra: «comida del hopspital». Y después de la comida llega el momento que nuestro prota tanto odia, el momento de «silencio absoluto». Su madre se echa a dormir, porque apenas duerme por las noches. Se mueve mucho, habla en sueños, incluso a veces llega a llorar en estos. Mientras él ha cogido los cómics de superhéroes, que le encantan. Siempre ha soñado con tener algún superpoder. Y al final, ha conseguido tener unos cuantos…

Así se pasó la tarde, hasta que entró «ella», la persona que ha salvado la vida a nuestro protagonista…Habitación de hospital con cama sobre ruedas ilustración | Vector Gratis

LUNA

Luna entró corriendo, casi tira el gotero y casi tira la aguja que tiene nuestro prota en el brazo. La madre le ha cogido en brazos y Luna se quedó mirando con cara extraña a nuestro protagonista. Luna es su hermana pequeña. Acaba de cumplir seis años. Según él, es la persona que más lo conoce y la única, que siempre ha podido verle. A él le parecía increible, era capaz de volverse invisible en el sofá, en la cocina o bajando las escaleras, pero cuando aparecía ella su poder desaparecía. Luna le miraba y iba corriendo hacia él con una sonrisa. Ella es la única persona que sabe que paso desde el primer día. Por eso quizá fue la única persona que le ayudó, y que le salvó la vida, aunque ella no lo sepa.

«¿Estás malito?», Le ha preguntado a nuestro prota. «Si, pero ya se me ha pasado», Contestó él. En ese momento, le han entrado muchas ganas de llorar, al ver que su hermana se preocupaba tanto por él. Era la primera vez que su hermana menor iba a verle, ya que los menores no es muy bueno que vallan a los hospitales. Luego estuvieron jugando un rato. Pero la visita fué corta. A la hora vino el padre a recojer a Luna. En el último momento han hablado de que Luna perdió su ovejita. Nuestro prota le ha dicho que sabe donde está y que cuando salgan del hospital irán a buscarla. Su madre está a punto de llorar. Se han ido y aquí acaba el capítulo.

Aquí vemos la introducción de un nuevo personaje, Luna, su hermana pequeña. Para mí este capítulo ha tenido mucha importancia y me ha gustado mucho, porque me recuerda a mi hermana pequeña.

12 Ene

-De la pág 47 a la 51-

LA NIÑA DE LAS 100 PULSERAS

La niña está esperando, sentada en el sofa impacientemente, fijiendo estar viendo la televisión, sin estar viendola. Vuelve a mirar la hora. Ya falta poco. Revisa las fotos que tienen en las que están juntos. En todas ellas se cruzan sus miradas. Comprueba si tiene la carta en el bolsillo, la cual va a darle. Tiene que dársela, lo que no sabe es como. Está nerviosa. Mucho. Y no está preparada, pero eso ella no lo sabe.

PROTAGONISTA

Y ya está, nuestro protagonista y la psicóloga no han hablado mas. La psicologa le dijo que este dia era solo para conocerse, que mañana seguirían hablando. Pero a nuestro prota no le apetece hablar, y menos con una chica, y menos con una chica que es tan guapa. Ella se ha levantado, le ha dado un beso en la mejilla y se ha ido. Cuando salió por la puerta, al protagonista le entraron muchas ganas de llorar.

Ahora está en la cama echado, escuchando lo que dice, en bajo, la psicologa a sus padres. No consiguió escuchar nada en especial, pero si que repetían la palabra «tiempo» muchas veces. Cuando su madre entró, solo le dio un abrazo y se volvió a echar en su butaca. En ese momento nuestro protagonista piensa. Había mentido muchas veces, con la escusa de las pérdidas de memoria que tenía fingía que no se acordaba del día del acidente. Pero no lo puede aguantar más. «¿Porqué en el accidente ya no era invisible? ¿Será por la lluvia?», Se preguntaba.

OPINION DEL LIBRO

El libro hasta este momento me está pareciendo entretenido, ya que está muy bien redactado y cada capítulo te deja con más intriga que el anterior, hasta aquí bien, el problema es que hay 3 personajes aparentes, y va saltando de uno a otro la historia, por eso considero que es un poco dificil seguir el hilo de la historia. Supongo que estos personajes más tarde se entrelazarán.

24 Nov

-De la pág. 44 a la 46-

EL NIÑO DE LOS NUEVE DEDOS Y MEDIO: 

Mientras el exinvisible niño recibía su consulta, otro niño se mantiene tumbado en la cama, piensa todo lo que le ha pasado en los últimos meses. Piensa en sus consecuencias. Está asustado como nunca lo ha estado en su vida, pero no lo admitirá. Lleva horas mirando al techo, como si eso tuviera la solución. Se sienta sobre la cama, abre las manos y mira sus dedos. Es una manía de que tiene. Nunca se le ocurriría abrir en público la mano así. Nunca enseñará sus nueve dedos y medio. Pero si suele presumir de la cicatriz que tiene en el pecho, justo encima del corazón, piensa que eso le hace más duro y tal vez la decore con un tatuaje. 

Estuvo veinte minutos para intentar explicarle que es normal. Muy normal. Ni tan alto como el Jirafa, ni tan pequeño como Raúl el Hobbit, ni tan gordo como Nacho Hormigón, ni tan flaco como Pedro Fideo. Él se consideraba normal, decía que cualquiera que le observe no sería capaz de encontrar nada que le llamase la atención de él. Por ejemplo, no lleva gafas, es capaz de ver cualquier letra desde cualquier punto de la clase, recuerda que desde que ocurrió lo del avispero, tiene mejor vista que los demás. Hasta es capaz de ver en la oscuridad, pero esto no se lo ha dicho. Tampoco lleva los tipicos hierros en la boca, de estos que llevaba Willy Wonka cuando era niño. Tiene los paletos un poco torcidos, pero casi no se nota. 

Él nuca pensó que fuera a ser tan… especial. Él decía que es normal en casi todo. Casi porque solo tiene un defecto, que no se lo ha dicho a ella. Es un defecto porque no sabía ni que lo tenía. Bueno, si lo sabía, pero nunca llegó a pensar que es un defecto. Es un defecto y depende de en qué lugares, un gran defecto. No se ve a simple vista, es más, puedes estar una tarde entera con él y no darte cuenta. Pero al parecer ese defecto afecta a muchos estados de su vida. Ese defecto que le ha llevado hasta la cama de este hospital. 

24 Nov

-De la pág. 38 a la 41-

LA VISITA: 

De vuelta al hospital del principio, el niño recuerda la visita que le van a hacer esta misma mañana, la noche anterior habían hablado de esta misma visita, su padre le comentó que mañana le iba a venir un médico especial, un médico de cabecera, un psicólogo. El niño se entristeció, les dijo que no estaba loco y la madre le dijo que debía contarle todo lo que supiese, todo lo que le pasaba, lo de sus “poderes” … 

Y el niño se acostó, pensó que no iba a decirle nada, absolutamente nada, lo de sus poderes, nada. Antes de acostarse le dijo su madre: “Cuéntale lo que quieras, cariño”, pero el niño sabía que se lo podía contar, aunque ella pensase que estuviera loco. 

ELLA: 

El niño se levantó nervioso, sin saber que hacer ni decir, quería hacerle parecer normal, muy muy normal, pero no sabía cómo hacerlo para que se fiase de él. Sabía perfectamente que lo de los poderes no se lo iba a contar. Ni que se puede convertir en avispa, ni que detecta monstruos, ni que ve en la oscuridad perfectamente, ni que puede pasar tan rápido que la gente solo se percata de que pasó por ahí por el viento… 

Su pensamiento se interrumpe.  

Llaman a la puerta. 

Seguro que es él. 

“Se lo que contarle” dice para sí mismo. En realidad, no tiene ni idea de que contarle. 

Bueno, pues al final no fue el, sino ella. Y le dio más vergüenza. Le parecía guapa y le pareció vergonzoso que lo viera así, con ese camisón tan blanco, con heridas en la cara, sin pelo en la cabeza… Tras habar con sus padres unos minutos, se quedó solo con nuestro protagonista. Tras un silencio, lo primero que le dijo fue: “yo no estoy loco”. Hubo un silencio, uno de estos incomodos, que parecen que no se acaban nunca. La psicóloga se empezó a reír. Le tranquilizó. Le explico que los psicólogos también trabajan con gente normal. Muy normal. El niño cogió más confianza y empezaron a hablar, hasta que al niño se le escapó: “Soy muy normal, bueno quitando el día que conseguí hacerme invi…”. La psicóloga le intento sonsacar el tema, pero lo único que consiguió en el niño fue callarlo más. 

24 Nov

-De la pág. 17 a la 27-

PRÓLOGO: 

El prólogo me parece importante, así que por eso lo resumo: 

Un niño se despierta, siente que el corazón se quiere ir y que tiene un elefante sentado encima de su pecho. Un pitido muy fuerte se le mete por la oreja y no es capaz a quitárselo. Inspirando y expirando consigue quitarse el peso de encima, se tranquiliza y recuerda donde esta, en una camilla. Intenta mover las partes del cuerpo, pero le duelen mucho, sobre todo el cuello y la pierna, que le asusta que una mano le intenta agarrar. Mira la hora y decide dormir un poquito más, parece que va mejorando. 

LA MANO DE LAS CIEN PULSERAS: 

Una niña no sabe qué hacer, esta confusa, ve la vida borrosa y está un poco nerviosa, mira el móvil y ve sus fotos, fotos de hace tiempo, porque actuales no tiene. Mientras más va bajando más se le ponen los ojos llorosos, tira el móvil al suelo y decide hacer lo que mucho tiempo llevaba juzgando si hacer o no… 

EL ROSTRO CON UNA CICATRIZ EN LA CEJA: 

En otro hospital del centro, se despierta un niño, que esta confuso. A este le cuesta mucho dormirse. Va al baño, y ve su cicatriz en la ceja. Empieza a recordar sucesos, un amigo, dos bicis, una carrera… Se le ponen los ojos llorosos y se vuelve a acostar.